El título del post es de todo un poco porque hoy hay bastantes cosas de las que hablar.Empezaré hablando de la ilusión rota del Sevilla. Ayer todos los ojos estaban puestos en el Sánchez Pizjuán. A las nueve menos cuarto teníamos una cita con la historia, tanto los sevillistas como el resto de españoles que apoyábamos al esquipo hispalense. Sonaba ese himno del arrebato antes de comenzar lo que acabó siendo una tortura y todos los corazones se encogían. Sin ninguna duda ese himno junto con el del Liverpool es el más emocionante del mundo. Con el pitido inicial comenzaba la aventura, la afición empujaba al equipo y el Sevilla parecía responder. Comenzó jugando mucho mejor que el rival, pero los errores defensivos estaban anunciando que un susto podía llegar, y así fue. En el minuto 31 un tiro lejano mal rechazado por Palop hizo que Matheus acabara perforando la red. Sin ninguna duda, el portero, que tantas veces había sido héroe, ayer no tenía su día. Todas las alarmas saltaron con ese gol, pero la esperanza no se perdía, la gesta aún era posible.
Tras irnos al descanso con esa desventaja todos confiábamos en la remontada, pero otro golpe llegó en el minuto 58 con un gol de Lima que hacía que las esperanzas sevillistas se empezaran a resquebrajar. En el 60 Luis Fabiano encendía de nuevo el espíritu de la remontada y en el 84 Navas empataba el partido. La cosa estaba difícil pero aún quedaba tiempo, sin embargo otros dos goles en el 85 y el 90 de Lima de nuevo destrozaba toda aspiración, pese a que Kanouté maquillaba un poco el marcador dejando el 3-4 final.
Esta semana ha sido trágica para la afición sevillista. La derrota en la vuelta de la supercopa y la eliminación en la previa de la champions será algo que seguramente traiga consecuencias. Todos los dedos apuntan a la sustitución de Álvarez y el nombre de Manzano resuena con fuerza.
A pesar de todo, como decía un gran titular de sportyou “los grandes equipos se miden por las veces que se levantan” y el Sevilla, sin duda alguna, logrará reponerse de este batacazo.
Mientras terminaba esa pesadilla a unos cuantos kilómetros el Real Madrid se vestía con sus mejores galas para presentar a la afición el nuevo equipo. Saltaban al terreno de juego primero los nuevos fichajes siendo el joven Canales y Pedro León los más ovacionados.
La afición madridista está dividida en dos grupos: los que tienen mucha fe e ilusión y los pesimistas. Me duele confesar que pertenezco al segundo grupo. Es cierto que todavía es muy precipitado sacar conclusiones y que Mourinho no nos enseña más que pruebas y más pruebas, pero cuando miras a tu equipo y te aburres algo malo está pasando.
A pesar de un comienzo ilusionante con los primeros 10-15 minutos, no tardaron en empezar los bostezos y esa ilusión empezó a difuminarse, solamente un destello de Di Maria en un gol
antológico y el posible último gol de Van der Vaart con la camiseta blanca consiguieron que despertara del letargo. El gol del argentino reivindicándose y avisando de que ha venido para quedarse y para triunfar sirvió para empezar a ganarse el corazón de unos madridistas que cansados de los fracasos aún miran con recelo y sin fiarse a las novedades del equipo.El gol de Van der vaart fue otro cantar…si le tuviéramos que poner música sin ninguna duda sería la de la despedida. Una celebración emotiva aplaudiendo al público y con una gran sonrisa delataban un más que posible adiós, aunque aún la afición tiene esa pequeña esperanza de que Rafa, acostumbrado a luchar contra las adversidades consiga resistir y quedarse.
De momento el futuro del Madrid es incierto. Dudas, muchas dudas me invaden cuando miro al equipo merengue, pero para sacar conclusiones habrá que esperar.
Muy diferente es la situación del barça, que tras haber ganado su primer título hace tan sólo unos días hoy se presentan ante su público en el trofeo Joan Gamper. La situación de los culés es muy diferente a la de los madridistas. Inmersos en el círculo de la victoria sobretodo desde hace un par de temporadas, de nuevo comienzan un nuevo año con la ilusión y la esperanza de seguir cosechando títulos.
Con la única preocupación del caso Ibra y esperando algún nuevo refuerzo, el equipo azulgrana está viviendo uno de sus mejores momentos.Hoy será un día especial, pues Ronaldinho vuelve de nuevo al Camp Nou. El mago brasileño que fue aplaudido por todo el mundo en aquellos años que dio a los azulgranas, incluso por la afición del máximo rival, será recibido de nuevo y aclamado como un auténtico héroe, ya que a pesar de que dejara escapar la magia que tenía en sus botas los culés no olvidan todo lo que el Gaucho les ha dado y cómo él marcó un antes y un después en el club.
Con este partido se termina la pretemporada y todos estaremos esperanzo el verdadero comienzo de la carrera por los títulos.
Dentro de muy poco por fin empezará la hora de la verdad… Show must go on!