A falta de un partido para completar la jornada, la polémica ya se ha disparado por la durísima entrada que ayer Ujfalusi le propinó a Lionel Messi.
La imagen del tan esperado Atleti-Barça que ha copado informativos, periódicos, blogs y diversos programas de debate no ha sido ningún aspecto futbolístico, sino el escalofriante momento en el que el tobillo de actual balón de oro se doblaba por el pisotón del jugador atlético y las consecuencias del mismo.
Ver a un Messi tumbado en el suelo retorciéndose de dolor y abandonando el campo en camilla amargó a la afición culé la sufrida victoria que consiguieron.
Me cuesta creer que un jugador de fútbol profesional piense en hacer daño a un contrario. Estoy segura de que a Tomas Ujfalusi lo que menos se le pasó por la cabeza cuando entró a messi fue lesionarlo y que lo único que quería era ayudar a su equipo y evitar el contraataque, pero jugó al límite. Entró duro y de forma salvaje, y el peligro de jugar al límite es que aunque no quieras seguramente acabes sobrepasándolo. Él lo hizo, y eso no se puede consentir.
A pesar de ello, pienso que no hay que demonizarlo. Recibió su castigo por parte del árbitro con una roja directa, y mañana sabremos cuántos partidos le impone el comité. Estoy a favor de criticar este hecho y de recriminar al jugador que la próxima vez piense lo que hace. Ojalá lo castiguen con varios partidos sin jugar y escarmiente, pero con lo que no estoy de acuerdo es con montar un juicio de pena de muerte contra él como si fuera un asesino. Entiendo la rabia y la frustración que da ver como un profesional hace una entrada tan salvaje, pero esto no creo que deba ser algo que marque su carrera y le estigmatice.
Los jugadores como Messi o Cristiano Ronaldo que son artistas del balón son los que más expuestos están a recibir este tipo de entradas que espero que algún día se puedan erradicar, sin embargo, creo que sólo alzamos la voz y pedimos protección cuando el lesionado es un jugador de nuestro equipo o alguien mediático. En cada jornada existen entradas tan escalofriantes como la que tuvimos que vivir ayer, sin ir más lejos el Kun Agüero o Muniain recibieron entradas parecidas la semana pasada, y muchos otros más desconocidos han estado durante meses en el dique o incluso han tenido que abandonar la profesión por casos como este y siquiera nos hemos dado cuenta.
Lo que quiero denunciar no es que no intentemos proteger a las figuras de los grandes equipos, sino que protejamos a todos los jugadores que cada semana son golpeados con dureza. Cuidemos al fútbol y a los artistas del balón y castiguemos a aquellos que se saltan las normas, pero hagámoslo siempre y no sólo cuando nos afecta a nosotros mismos o cuando es alguien que tiene mucha repercusión. ¿Protección? Sí, pero para TODOS.
