lunes, 20 de septiembre de 2010

Igualdad

A falta de un partido para completar la jornada, la polémica ya se ha disparado por la durísima entrada que ayer Ujfalusi le propinó a Lionel Messi.

La imagen del tan esperado Atleti-Barça que ha copado informativos, periódicos, blogs y diversos programas de debate no ha sido ningún aspecto futbolístico, sino el escalofriante momento en el que el tobillo de actual balón de oro se doblaba por el pisotón del jugador atlético y las consecuencias del mismo.

Ver a un Messi tumbado en el suelo retorciéndose de dolor y abandonando el campo en camilla amargó a la afición culé la sufrida victoria que consiguieron.

Me cuesta creer que un jugador de fútbol profesional piense en hacer daño a un contrario. Estoy segura de que a Tomas Ujfalusi lo que menos se le pasó por la cabeza cuando entró a messi fue lesionarlo y que lo único que quería era ayudar a su equipo y evitar el contraataque, pero jugó al límite. Entró duro y de forma salvaje, y el peligro de jugar al límite es que aunque no quieras seguramente acabes sobrepasándolo. Él lo hizo, y eso no se puede consentir.

A pesar de ello, pienso que no hay que demonizarlo. Recibió su castigo por parte del árbitro con una roja directa, y mañana sabremos cuántos partidos le impone el comité. Estoy a favor de criticar este hecho y de recriminar al jugador que la próxima vez piense lo que hace. Ojalá lo castiguen con varios partidos sin jugar y escarmiente, pero con lo que no estoy de acuerdo es con montar un juicio de pena de muerte contra él como si fuera un asesino. Entiendo la rabia y la frustración que da ver como un profesional hace una entrada tan salvaje, pero esto no creo que deba ser algo que marque su carrera y le estigmatice.

Los jugadores como Messi o Cristiano Ronaldo que son artistas del balón son los que más expuestos están a recibir este tipo de entradas que espero que algún día se puedan erradicar, sin embargo, creo que sólo alzamos la voz y pedimos protección cuando el lesionado es un jugador de nuestro equipo o alguien mediático. En cada jornada existen entradas tan escalofriantes como la que tuvimos que vivir ayer, sin ir más lejos el Kun Agüero o Muniain recibieron entradas parecidas la semana pasada, y muchos otros más desconocidos han estado durante meses en el dique o incluso han tenido que abandonar la profesión por casos como este y siquiera nos hemos dado cuenta.

Lo que quiero denunciar no es que no intentemos proteger a las figuras de los grandes equipos, sino que protejamos a todos los jugadores que cada semana son golpeados con dureza. Cuidemos al fútbol y a los artistas del balón y castiguemos a aquellos que se saltan las normas, pero hagámoslo siempre y no sólo cuando nos afecta a nosotros mismos o cuando es alguien que tiene mucha repercusión. ¿Protección? Sí, pero para TODOS.


jueves, 16 de septiembre de 2010

El enemigo de Cristiano

Hoy quiero hablar de Cristiano Ronaldo y su ansiedad. Quizás es un tema más que debatido en los últimos días, pero me gustaría aportar mi visión y sobretodo hacer algunas reflexiones.

Desde que inició la pretemporada Cristiano ha estado muy lejos del nivel que alcanzó la temporada pasada. Partido a partido la suerte de cara a la portería no le ha sonreído y eso ha hecho que ocurra algo que no es bueno para nadie, y es que su ansiedad no le perjudica a él solo, sino que perjudica a todo el equipo.

Esa obsesión por marcar gol le ha llevado a elevar exponencialmente su individualismo, a pensar solamente en coger el balón y tirar a portería una y otra vez sin mirar a los lados y ver que quizás había un compañero mejor colocado, y a cometer errores impropios de él.

Ayer todo esto se vio más reflejado que nunca en el campo. Su cara de desesperación lo decía todo. Estuvo participativo, pero cada vez que cogía el balón era una pérdida segura. Estuvo impreciso hasta en los controles y falló ocasiones impensables, como un pase que le hizo higuain en el que sólo tenía que empujar el balón, pero se hizo un lío con los pies y no acertó a rematar. Tras ello, Cristiano se quedó en el suelo, hundido, desesperado. He de reconocer que pasé de estar cabreada a sentir verdadera pena por lo mal que lo estaba pasando, pero creo que esto no puede seguir así.

No, no estoy matando a Cristiano, pero cuando lo hace mal creo que es justo decirlo, al igual que cuando lo hace bien es alabado. Creo que debe ser tratado igual que Marcelo, que Iker o que Gago, y que si hace un mal partido debe ser cambiado como lo hubiera sido cualquier otro jugador. Eso no es matarle, es pensar en el equipo, y en que mañana será otro día. Es ayudarle, aleccionarle y no dejar que acabe como ayer. Sé que cristiano se recuperará de esto, y que en cuanto entre el primer gol volverá a sonreír, pero las cosas no funcionan así, y es que lo que más me preocupa no es el aspecto deportivo, sino su comportamiento.

Alguien debería enseñarle lo que significa llevar ese escudo en el pecho, y también lo que significa llevar ese número en la espalda. Deberían enseñarle que el equipo es más importante que las individualidades, y que se debe alegrar igual cuando mete un gol higuain, o Carvalho que cuando los mete él, porque lo importante son las victorias del Real Madrid no aumentar su cuenta personal. Deberían enseñarle que no es bueno que se enfrente a la afición y que en esos temas es mejor no entrar, y también que no debe enfurruñarse como un niño y tener gestos feos con los contrarios como hace a veces.

Cristiano, todo está en tu mano. Tienes todo para triunfar y para que el Bernabéu transforme sus pitos en aplausos, pero eso te lo tienes que ganar con tu actitud en el campo y no en las ruedas de prensa. Has de aprender muchas cosas y sobretodo qué es el Real Madrid, porque no sólo basta con jugar bien, sino que has de dar ejemplo. Cristiano, eres tu único enemigo.